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Arte, Biografías, Escultura

Vera Mújina

Conocida por realizar la impresionante "El obrero y la koljosiana"
Posted: 3 septiembre, 2014 a las 1:13 pm   /   by   /   comments (0)

El 1 de julio 1889 nació Vera Ignátievna Mújina, escultora soviética, Artista del Pueblo de la URSS, miembro de la Academia Soviética de las Artes, ganadora de cinco Premios Stalin, autora de la famosa escultura “El obrero y la koljosiana”.

Durante varias décadas, nuestro pueblo percibe que esta imagen artística es como algo inseparable del mundo en el que nació. Replicada en innumerables posters, postales, sellos, calendarios, insignias que representan el grupo escultórico “El obrero y la koljosiana”.

Vera Mújina, era para entonces una escultora de renombre internacional, ni siquiera pensar en este trabajo la distrajo de ocuparse en diferentes ideas creativas, así es cuando en la mañana 22 de mayo 1936 en su estudio a la puerta un mensajero le traía un paquete urgente del Comisariado del Pueblo: le sugirían tomar parte en el concurso cerrado, para el diseño de la escultura “El obrero y la koljosiana”, para el pabellón soviético en la Exposición Internacional de París.

La oferta también fue realizada a los mejores escultores soviéticos como Andreev, M. Manizer. I. Shadr. Y hay que decir que todos ellos eran de talento y expertos en estos trabajos escultóricos.

La escultura de Mújina en un primer examen fue evaluada como la mejor. En su dinámica y plasticidad había capturado el fervor revolucionario, que era el punto primordial del espíritu de la época.

Vera Mújina era hija de un rico comerciante. Perdió a sus padres cuando era niña, estaba fascinada por el arte; Mújina gracias a sus tutores en el año 1911 se trasladó a París, donde estudió escultura con el famoso escultor Bourdelle. Aquí comprendió el pensamiento de los jóvenes, la mentalidad revolucionaria evolutiva del arte ruso. Y cuando regresó a casa, se reunió en octubre, con Mayakovski, Blok, Briusov, todos ellos defensores de la revolución.

Así, fue la ganadora del concurso Mújina.

Pero las dificultades eran casi insuperables y surgieron inmediatamente tan pronto como sobresalió un problema técnico: el boceto de barro, pequeño, se traduce a un grupo escultórico de 24 metros de altura, dimensión enorme de metal. Nadie asumía que la creación de semejante estructura era única. Ignátievna estaba al borde de la desesperación …

Y tras reflexionar se fue a buscar ayuda a los que posteriormente Mújina llama los “grandes hombres”, no sólo porque los dos estaban en la selección natural del crecimiento artístico de la época, sino también por la amplitud de sus conciencias, temerarios en el valor, coraje, habilidad y mente abierta: el profesor metalúrgico Peter Lviv, y el ingeniero de estructuras Nikolai Zhuravliov, eran jóvenes ingenieros y seguidores de Raphael, trabajando junto a los soldadores Iván Riabínin e Iván Kiríanov …

Los escritores prestaron especial atención a esta obra maestra de Mújina, a estos siempre le atraían las realidades políticas generales de la época, tanto de su creación y como del triunfo, como se sobreponían a las dificultades y a los controvertidos desafíos históricos.

Y llegamos a un hecho bien conocido: el enfrentamiento en la Exposición Universal de París de 1937, del pabellón de la URSS y del pabellón del”Tercer Reich”.

En Occidente, se publicaron las memorias de Albert Speer, del arquitecto en vida de Hitler y más tarde Ministro de armas y municiones del Tercer Reich, que fue condenado en Nuremberg como uno de los principales criminales de guerra, quien pasó 20 años en la prisión de Spandau. Esto es lo que escribió entre otras cosas: “En la participación de la Exposición Universal de París en 1937, Hitler primero rechazaba participar tajántemente, a pesar de la invitación que había sido aceptada y aprobada, y el lugar para la construcción del pabellón alemán. Porque los proyectos presentados no le gustaban. A continuación, el Ministro de Economía (Hjalmar Schacht -. Ed.) me pidió que hiciera un proyecto. En el recinto de los pabellones soviéticos y alemanes, estaban uno enfrente del otro, deliberadamente así puestos para resaltar el liderazgo francés. Aleatoriamente en una de mis visitas a París, me perdí y terminé en la sala donde fue enviado para mantener en secreto el modelo soviético del pabellón en alto pedestal de 10 metros (es lo que pensaba Speer -. Ed ), así que pensé que saldría victorioso con una contrapropuesta, marchando directamente al pabellón alemán, esbocé una masa cúbica, dividida por robustos pilares, que parecían poner fin a esta mole que embestía, mientras que el borde de mi torre, parecía que la pareja rusa iba en busca del águila con una esvástica en sus garras … ”

Por más que Speer no reconociera en sus memorias, cuál fue el preferido por la comunidad mundial, con gran entusiasmo así fue calificado el pabellón de la URSS y su imagen central, un “Obrero y una Koljosiana” la escultura había rechazado la idea del pabellón fascista, con su “peso cúbico”, sus “columnas pesadas” y “la transfiguración de la composición en bronce de la entrada”, que simbolizaba la “pureza racial” (“trogloditas” es la definición que hizo Mújina). Acerca de los vanos intentos para compensar toda esta aparente derrota, en la política y en el arte, en el último momento un equipo llegado de Berlín, llevó un águila con una esvástica planeada a 10 metros “por encima” de la hoz y el martillo, y por eso a largo plazo y por escala, resultaba ridícula en el emblema imperial. Y es aún es más, Speer tiene duda de que los agentes nazis no intentaran sabotear directamente el proyecto soviético: intentos de dividir la composición en las plataformas de 24 ferrocarriles en los que el “Obrero y la Koljosiana” transitaran por el territorio de la Polonia burguesa y la Alemania nazi, con el pretexto absurdo de que las dimensiones de la carga superaban los estándares aceptables para los túneles del Rhin (más tarde los soldadores, contó Ivan G. Kiríanov que él y sus compañeros acompañaron la valiosa carga durante el camino, habiéndose visto obligados a cortar con el soplete “en vivo” los bloques separados de la escultura); nada puedo con ellos, y los intentos de socavar las estructuras encajonadas con garfios en el pabellón metálico de la URSS que tenía en París, puesto que una mala cimentación de la escultura podría descomponer la figura; estos intentos se vieron frustrados por los trabajadores soviéticos y franceses, así como los patriotas rusos de la “Unión para el regreso a su patria”.

El 13 de abril 1937 el periódico “Pravda” publicó bajo el subtítulo “De la experiencia en el extranjero” esta conversación de Alexei Tólstoi. “En París, inspeccioné el lugar de la exposición internacional, dijo el escritor. Los Pabellones Soviéticos y Alemanes se estaban terminando. Curiosamente, los trabajadores alemanes que trajeron aquí desde Alemania para la construcción del pabellón, fueron rodeados por un cordón de vigilancia que no les permitían confraternizar ni hablar con los constructores de otras naciones … ”

Sin embargo, los nazis no esperaban otra vergüenza. En el ensayo, “Exposición Internacional de París,” del señor Belkin, publicado en la revista “New World” (1937, № 8), el autor constata la evidencia de que para el escritor, “a los obreros alemanes se les prohibió comunicarse con los franceses, porque trabajaban bajo custodia. Todo este mismo grupo de presos, logró escapar del forzado confinamiento y huir a España, donde se unieron a las filas de los soldados republicanos.

Así que en el tema de la confrontación, entre las dos fuerzas, había otro punto muy importante: los acontecimientos en España.

Recordemos que la rebelión de Franco se inició en España el 17-18 de julio de 1936, en el instante que Vera Mújina, con el mismo ardor de inspiración, comenzó a trabajar en el modelo de la escultura. No podía de estar impresionada por los acontecimientos que conmovieron al mundo, que sacudieron a todas las fuerzas antifascistas. La Unión Soviética no sólo expresó su firme apoyo a la República en la lucha contra las legiones de Franco, de Hitler y de Mussolini, pero también puso en práctica este apoyo por todos los medios posibles.

Los conocidos directores de cine soviético-documental, Roman Kármen y Borís Makaséev, así lo atestiguaron con las imágenes en los frentes de España, en la cinta del noticiero que llevaron a componer en Francia. En la primavera de 1937, B. Makaséev, llegó a París, “de paso”, como él decía, con la película capturada, yendo a la construcción del pabellón de la URSS en la Exposición Universal, y a la instalación del conjunto escultórico “El obrero y la koljosiana” en presencia de Iofán y Mújina. Recordó que, en la Representación de Comercio de la URSS en París, se hicieron estas proyecciones, empleando noticiarios españoles donde había apariciones de Pablo Picasso.

Un pequeño pabellón, de la exposición de España, pertenecía al pabellón de la URSS. Se encontraba a la izquierda de la misma, como se vió desde el Sena hacia el puente de Jena. El Gobierno de la República se dirigió a su ilustre compatriota para decorar los paneles del pabellón. En enero de 1937 Picasso dio a conocer un folleto antifascista titulado “Sueño y Mentira de Franco”, dotándolo de las ilustraciones, que ya se destacaban las características e imágenes del futuro “Guernica”.

El 26 de abril de 1937 el mundo se estremeció con la noticia del atroz crimen del fascismo: un escuadrón de bombarderos de la “Condor” nazi, en una noche acabó con la ciudad más antigua del País Vasco, Guernica, junto con sus monumentos culturales invaluables y cinco mil personas. Cuatro días más tarde, el 1 de mayo, Picasso dibujó trazos futuros de esquemas incompletos. El 11 de mayo comenzó a pintar su lienzo. A principios de junio, cuando los primeros visitantes cruzaron el umbral del Pabellón de España (según Vsvolod Zamkov, hijo de Vera Mújina, junto a Ignátievna), vieron el “Guernica” de Pablo Picasso, logrando ser el evento más importante del arte, hasta el momento, del mundo moderno así como del grupo de esculturas “El obrero y la koljolsiana”, que estaban muy cerca. Por el contrario, a unos cientos de metros, el águila imperial de Speer sosteniendo una esvástica entre sus garras, un panorama siniestro …

Contra la guerra y la esencia de la lucha anti-fascista contenida en las obras de Picasso, constata como la creación es un vínculo directo, con los impulsos de dolor que desde el exterior, caracterizará un episodio posterior. Durante la ocupación nazi de Francia, Pablo Picasso estuvo en el territorio ocupado. Su estudio fue allanado. Un oficial de la Gestapo vio una reproducción del “Guernica”, y le preguntó: “No, eso no lo hizo”, su respuesta “Lo cree ¿En serio?”.

Desde el verano de 1937 en el Trocadero, frente a plaza de la fuente París, hubo un enfrentamiento silencioso pero violento, entre las tres imágenes artísticas de un mundo bipolar diferente, de direcciones estéticas contrarias, muy expresivas en el contenido, tanto de forma dinámica como plástica.

Dos de ellas, “El obrero y la koljosiana” y “Guernica” anunciaban la inminente victoria de las fuerzas de la paz y el progreso social, y la otra las fuerzas de la guerra y de la oscuridad.

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